5 pasos para que mi niño pueda tener una excelente exposición en clase por Lucy Tomairo

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Recuerdo que cuando era niña y la profesora decía que iba a llamar a algunas de las alumnas a resolver ejercicios en la pizarra, casi todas evitábamos mirarla, cruzábamos los dedos pidiendo no ser la “elegida”. Y si la suerte no me acompañaba y era llamada, sentía que el espacio entre mi carpeta y la pizarra se hacía larguísimo, caminaba muy lentamente y a veces cogía temblorosamente la tiza. Y si debía exponer, se sumaba un poco de tartamudez, sudor y mucho rubor en las mejillas, además de olvidar casi todo lo que debía decir.

El presentarse en público puede llegar a convertirse en una situación muy difícil de manejar para muchos niños. Pero es una realidad con la que deben lidiar desde pequeños.  O acaso olvidan las actuaciones desde inicial, donde muchos niños no tienen la menor idea de lo que están haciendo y se enfrentan a una enorme cantidad de adultos que con cámaras en mano luchan por tener la mejor toma de sus niños que muchas veces terminan congelados o en llanto.

Es importante que estas situaciones no lleguen a ser traumáticas para los niños y generen aversión en la escuela, preparándolos para ello desde pequeños. Aquí algunas pautas para ello.

  1. Aprovechar los momentos familiares para que cada miembro narre a los demás cómo les fue en su día. Contar alguna historia o comentar algo de su interés. Que se sienta cómodo al ser escuchado y observado por los demás sin ser interrumpido.
  2. Crear con el niño alguna rutina que mostrarán a los demás miembros de la familia. Una canción, una poesía, una obra de teatro, etc. Le ayudará a practicar y recordar un diálogo que presentará a su “público”, para ello se puede aprovechar alguna reunión familiar un poco más grande que la nuclear.
  3. Practicar interactuar con extraños; cuando vamos de compras, pagamos el pasaje, pedimos un favor, etc. que nos vea y escuche saludar, despedirnos, decir gracias y pedir por favor a las personas nos brindan un servicio. Poco a poco nos irán imitando. Y lo más importante, si alguna de estas personas “desconocidas” le hace alguna pregunta, evitemos responder por ellos inmediatamente. Darles tiempo y seguridad para que ellos puedan responder por sí mismos. Todo parte del modelo y que sientan que confiamos en ellos.
  4. Actualmente, las exposiciones de trabajos de los niños empiezan desde nivel inicial. Y como dice el dicho, la práctica hace al maestro, así que mientras más haya practicado el niño lo que debe decir o hacer, más seguro se sentirá al estar delante de sus compañeros. Puede apoyar su exposición con gráficos y frases cortas que deba recordar. Mientras más relacionado a su vida cotidiana lo hagamos, más sencillo será recordar lo que debe decir.
  5. Para esos momentos en que los “nervios” le quieran ganar, podemos enseñarle a darse a sí mismo palabras de ánimo, dar respiraciones profundas o recordar alguna situación que lo lleve a calmarse.

Recordemos que la oratoria, el hablar en público, es una habilidad que requiere práctica. Y que beneficiará a nuestros niños en su vida futura. Escuela y hogar juntos con el objetivo de que el niño aprenda no sólo a expresarse en público, sino también a debatir y defender sus ideas de forma adecuada. Y el comienzo de todo es que empiece por perder los “nervios” frente a su público.

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Lucy Tomairo
Licenciada en Psicología en la especialidad de Psicología Educativa en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Con cursos de Diagnóstico e Intervención en Problemas de Aprendizaje de la lectura, escritura y matemática, así como de Estrategias de Enseñanza – Aprendizaje de las Matemáticas en niveles de Inicial y Primaria en el Instituto Psicopedagógico EOS Perú.
Actualmente me desempeño como Psicóloga Supervisora en el Programa Aprendamos Juntos – Fundación Custer en la sede de Villa María del Triunfo.

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