Alimentación saludable en los niños por Lucy Tomairo

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Toca el timbre del recreo y todos los niños guardan sus útiles y van buscando sus loncheras para “descubrir” qué les enviaron de refrigerio. Algunos sacan tapers con comida (unos ricos tallarines rojos, arroz chaufa, choclito con queso, etc.), otros sacan sus panes con una infinidad de contenidos o con “soledad” y algunas frutas también se asoman pero en menor medida. Para beber, se observa desde agua pura, mates o limonada, hasta ahí podríamos decir que son loncheras nutritivas. Lamentablemente también se ven loncheras cuyo único contenido son papitas fritas o chizitos, canchita salada, queques y refrescos de cajitas llenos de azúcar. Frente a esto podemos pensar que han pasado dos cosas: no alcanzó tiempo para preparar la lonchera o, lamentablemente, esa es su lonchera habitual. Mientras que, en otros casos, notamos que el niño sólo lleva dinero para comprarse “algo” en el quiosco de la escuela y sabemos que, aunque le hayan dicho que se compre algo sano, generalmente terminará comprándose lo contrario.

Actualmente, se fomenta que los quioscos y comedores de los colegios ofrezcan productos saludables. En junio de este año se publicó el Decreto Supremo que aprueba el Reglamento de la Ley N° 30021, Ley de Promoción de la Alimentación Saludable, que promueven los quioscos y comedores saludables, estableciendo normas para que sean efectivos. Desde el 2012 el MINSA a través de una resolución ministerial y en convenio con el MINEDU ya planteaba una lista de alimentos saludables recomendados para su expendio en los quioscos escolares y depende de la comunidad educativa para que estas normas se apliquen. Puedo dar fe de ello, ya que, por ejemplo en una de las sedes del Programa “Aprendamos Juntos” donde me desempeño como psicóloga, he visto que la oferta de productos del quiosco no incluyen comida chatarra. Me di cuenta de ello cuando a la hora de recreo tuve antojo de chizitos durante mi embarazo en el 2015 (si, sé que es algo nada saludable para una embarazada, pero los antojos son así y se originó al oler los chizitos que llevó una niña en su lonchera). Al preguntarle a la señora que atendía el quiosco por los famosos chizitos, me dijo muy amablemente que ahí no vendían comida chatarra ni nada de “esas” cosas. Ahí se puede encontrar agua de hierbas en invierno y jugos de fruta en verano y comida como arroz chaufa, chanfainita, etc. en porciones que van desde los S/. 0.50 y que son muy solicitadas por los niños y los adultos también.

Y me pregunto, si estos cambios se dan desde los quioscos, sea por temor a una multa o porque tomaron conciencia de la importancia de ofrecer alimentos saludables, ¿qué pasa en nuestros hogares?

Muchas veces la hora de la comida termina siendo una lucha cuando se  trata de alimentos que no le son agradables al niño y la mayoría de veces el problema radica en que no le hemos enseñado a comer de forma saludable y variada. Ahora que tantos estudios sacan a la luz que los casos de obesidad, anemia, osteoporosis, caries, obesidad, hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de cáncer pueden ser prevenidos desde pequeños con una adecuada alimentación, deberíamos tomar cartas en el asunto. Si el Estado está haciendo su parte, nosotros debemos hacer la nuestra también.

A continuación compartiré algunas pautas que toman en cuenta información obtenida de la página web del Ministerio de Salud y que debemos tomar en cuenta al pensar en una lonchera saludable.

1° Planificar el refrigerio de la semana; para ello es importante que el niño o niña participe de la elección de los alimentos. El adulto debe guiar la elección y brindar opciones a los niños (no se trata de que el niño imponga su elección, sino que escoja entre las alternativas que el adulto le da) y luego colocar esta planificación en un lugar visible y cumplirla.

2° El refrigerio no reemplaza al desayuno, almuerzo o cena. Enviar lo que no comió en su desayuno no lo ayudará, los alimentos pueden dañarse.

3° Un niño que desayuna en casa rendirá mejor en el colegio, estará más atento en clase y tendrá más ganas de aprender y jugar.

4° La lonchera debe contener una bebida que lo refresque, frutas o verduras que le den vitaminas y un alimento sólido que le brinde energía.

Por último, recuerda dos cosas importantes: evita enviarles alimentos nuevos, es mejor experimentar en casa y no que el niño devuelva su lonchera sin comer; calidad es mejor que cantidad, los niños deben usar su hora de recreo para jugar y no para comer durante todo su descanso. ¡Buen provecho!

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Lucy Tomairo
Licenciada en Psicología en la especialidad de Psicología Educativa en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Con cursos de Diagnóstico e Intervención en Problemas de Aprendizaje de la lectura, escritura y matemática, así como de Estrategias de Enseñanza – Aprendizaje de las Matemáticas en niveles de Inicial y Primaria en el Instituto Psicopedagógico EOS Perú.
Actualmente me desempeño como Psicóloga Supervisora en el Programa Aprendamos Juntos – Fundación Custer en la sede de Villa María del Triunfo.

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