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No solo enseñes a tu hijo a leer, enséñale a cuestionar lo que lee… ¡Enséñale a cuestionar todo! (George Carlin)

Recuerdo un día que trabajaba con un niño y nos tocaba realizar una actividad de comprensión lectora. Como es habitual, le mostré la lectura y le hice preguntas para ver su expectativa frente al texto que leeríamos. Algo que me llamó la atención, surgió en la última pregunta, ya cuando tocaba comenzar a leer el texto. Yo pregunté, ¿ahora que vamos hacer?, buscando que recuerde los pasos que practicamos al momento de leer, y su respuesta automática fue: Sumar, al darse cuenta de mi expresión, dijo, no restar. Cuando le hice ver que nos tocaba leer un cuento, se dio cuenta de lo que dijo y se puso a reír. Fuera de ser una anécdota divertida, esta situación me hizo ver cómo muchas veces estamos acostumbrando a nuestros hijos a dar respuestas automáticas y esto se puede convierte en un problema cuando nos toque resolver algún problema nuevo, no solo de matemática sino también, en situaciones de la vida diaria. Hoy quiero compartirles algunos tips que nos ayudarán a desarrollar un pensamiento crítico en nuestros hijos, y así darles herramientas para poder enfrentar diversos problemas de manera positiva.

FORMANDO UN PENSAMIENTO CRÍTICO

El pensamiento crítico tiene que ver con el análisis de la información que contamos y la valoración de la misma que nos lleva a la toma de una acción o decisión. Es decir, el pensamiento crítico nos permite filtrar la información, razonarla desde diversos puntos de vista, y según ello decidir si esa información es verdadera, confiable, indiscutible para sacar conclusiones y tomar decisiones. ¿Qué nos puede ayudar a tener un pensamiento crítico?
  1. Experiencia. Mientras contemos con más información y conocimiento, tendremos más herramientas para usar al momento de resolver un problema. Por ello, es importante que podamos brindar diversas experiencias a nuestros hijos, como salir al parque, visitar museos, asistir a ferias, ir de viaje, hacer experimentos, leer libros diversos, observar la naturaleza, jugar, preguntar, etc. Recuerda que mientras más conozca del mundo, más lo podrá usa a su favor y el recurso más importante que tenemos es el dialogo con nuestros hijos.
  1. Autonomía. El darle la responsabilidad a tu hijo de ir tomando sus propias decisiones, lo está ayudando a confiar en él mismo, y a sentirse seguro al momento de hacer las cosas, esto es importante cuando tenga que plantear soluciones y sacarlas adelante. Si tu niño cree en lo que está haciendo, no cambiará fácilmente de opinión por comentarios ajenos.
  1. Dar alternativas. A veces nos es más fácil decir qué hacer a nuestros hijos, qué ropa usar, dónde debe ir, qué debe comer, etc. y si bien no lo hacemos con mala intención, los estamos haciendo dependientes de nuestra opinión, eso hará que siempre que tenga dudas, busque en nosotros una respuesta antes de valorarla por él mismo. Entonces, antes de decirle qué hacer, presentémosle 2 o 3 alternativas entre las que pueda elegir, y pídale también que él proponga otras alternativas, eso le está ayudando a ver la situación desde diversos puntos de vista. Un problema comienza a resolverse cuando pensamos en alternativas de solución.
  1. No basta con dar propuestas al azar, es necesario saber en qué están fundamentadas, y cómo podrían ayudar al problema que nos estamos enfrentando. Por ello, es bueno que le preguntes el porqué de lo que está haciendo, que te explique y defienda su decisión. Entonces, cuando le pidamos lago o le planteemos alguna solución o nos vea haciendo algo, expliquémosle también el porqué de lo que estamos haciendo. Si lo sabe explicar, es que entiende lo que va hacer.
  1. Nadie puede ver el futuro y saber cómo van a terminar ciertas situaciones, pero podemos analizar y prever ciertos resultados, así que es bueno sentarnos a ver los pros y los contras de las soluciones que estamos planteando. Entonces ayudemos a ver lo que podría pasar, si eso ayudaría a solucionar el problema o cual sería la mejor opción. Anticiparnos nos ayuda a saber cómo poder responder.
  1. Debemos darnos tiempo para ver si el resultado obtenido responde al problema planteado y a partir de ahí cerrarlo o buscar otra alternativa. Por eso es bueno preguntarles su opinión de cómo resultó lo que hicieron, si salió como esperaban, qué podrían mejorar, etc. esto les ayudará a darse cuenta que no solo basta con obtener una respuesta, sino que podemos encontrar alguna otra alternativa.
No siempre la respuesta que obtenemos resuelve el problema. Entonces ayudemos a nuestros hijos a no tener respuestas automáticas, sino que puedan ser capaces de analizar, proponer y tomar acción frente al problema que se le presenta.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]