En busca de una aventura por Daniel Peña

Publicado por Daniel Peña Categoría: Familia

El resto del mundo está a un paso fuera de ti (fuera del tintero)

Los que me conocen, saben que una de las cosas que más me gusta hacer es viajar y que todo puede ser una buena excusa para coger mi mochila y hacer camino hacia una nueva aventura. Creo que este gusto nació cuando era muy pequeño y mi papá tuvo mucho que ver. Desde que recuerdo, mi papá me llevó a muchos lugares nuevos, me permitió probar nuevas cosas, conocer nuevas personas y creo que eso me pico el bichito de la aventura y de la investigación. Y tengo que aceptar que me gusta mucho y que me ha ayudado a vencer muchos miedos, a conocer gente, a perder la timidez, a soñar alto, a romper barreras.

Y puede ser por ello que a muchas personas que conozco, siempre los animo a que viajen, a que conozcan cosas nuevas, que salgan un poco de la rutina y amplíen su mundo, es toda una experiencia que deben intentar.

Y es por ello que hoy te quiero animar a ir y conocer lugares nuevos con tu hijo, ampliar su mundo y llenarse de aventuras y bonitos recuerdos.

No creas que viajar significa, necesariamente, ir a un lugar lejano, invertir mucho dinero o mucho tiempo. Creo que viajar tiene que ver más con el cambiar de aires, ir a un lugar nuevo o volver a un lugar que ya conoces, pero salir de la rutina de estar en tu casa, haciendo lo que siempre haces.

Así que anímate a salir con tu hijo, visiten un distrito que no conozcan, vayan a visitar a algún familiar, miren el mar, el campo o caminen por calles nuevas. Es algo que les va ayudar mucho.

Beneficios de viajar

  • Amplia tu mundo. Existe mucho más de lo que conocemos, y el poder visitar lugares nuevos nos lo muestra. En un viaje tu hijo puede ver cómo viven otras personas, qué tareas hacen, cómo se divierten, etc; todo esto le dará nuevas ideas y perspectivas del mundo donde vive.
  • Hace real lo que hemos aprendido. Tu niño puede conocer muchas cosas de manera abstracta, ya sea porque las ha visto en la televisión o en un libro; por ejemplo ha escuchado de animales que nunca ha visto en su vida, pero pueden visitar el zoológico de la ciudad, y no saben cuanta emoción pueden sentir cuando ven por primera vez un animal que solo lo conocen por su libro, o al ver un edificio de la ciudad que sale en la televisión o ver personas de otros países, con rasgos e idiomas distintos.
  • Nos enseña a observar. Al estar en un lugar nuevo, es normal que lo niños quieran observar todo o tocar todo, esto les ayuda a darse cuenta algunos detalles y es así como van descubriendo su mundo.
  • Nos da más seguridad. Puede que al inicio muchos niños puedan sentirte tímidos en un lugar nuevo, pero verás que mientras pasa el tiempo poco a poco se va ir soltando a conocer el entorno donde está. Verás que para la siguiente se puede arriesgar un poco más.
  • Aumenta la curiosidad. El saber que hay cosas nuevas nos induce a descubrirlas, eso los hace ser curiosos.
  • Hacemos nuevos amigos. Algo que me gusta de los niños, es que no se hacen problemas en jugar con niños que recién conocen, es más el juego los ayuda a relacionarse. Entonces el ir conociendo gente nueva los hará poco a poco más sociables.
  • Nos da aventura. El conocer un lugar nuevo puede traer la incertidumbre del cómo será, qué encontraremos eso le da un gustito especial para descubrir el mundo.
  • Nos une como familia. Viajar juntos refuerza los lazos que podemos tener. Pues vamos compartiendo nuevas experiencias, jugamos juntos, trepamos juntos, comemos juntos. Cosas que tal vez no hacemos cuando estamos en casa.

Viajar o conocer un lugar nuevo, será una experiencia que va a marcar a tu hijo, así que aprovecha para hacerlo.

Facundo Cabral contaba que un día que se había cansado de caminar su mamá le dijo: “Dios nos ha regalado todo un mundo para caminar así que sigue caminando”.

Hay mucho por conocer en este mundo, permítele a tu hijo esa experiencia de seguir caminando y así, como diría Machado, pueda hacer su camino al andar.

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Daniel Peña
Licenciado en Psicología, en la especialidad de Psicología Educativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Diplomado en Estimulación Temprana bajo el enfoque de inteligencias múltiples en el Instituto de Aprendizaje e Innovaciones Educativas (INFAMILE). Diplomado en Neuroeducación con mención en primera infancia en el Centro Iberoamericano de Neurociencia, educación y desarrollo humano. Con curso de Conciencia Fonológica en el Centro Peruano de Audición y Lenguaje (CPAL). Actualmente me desempeño como Psicólogo Supervisor en dos aulas del Programa Aprendamos Juntos – Fundación Custer en Ventanilla-Callao.

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