Creando mundos por Daniel Peña

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“A veces hay que inyectarse fantasía para no morir de realidad” (Ray Bradbury)

Me fue incómodo llegar al aeropuerto y enterarme que la salida de mi vuelo se retrasaría por lo menos una hora y media. Luego de hacer las cosas que podía avanzar desde mi teléfono y hacer cuenta de las que aún me faltaban, y que tendría menos tiempo para hacerlas, empecé a observar a las personas que también esperaban su vuelo y me topé con reacciones distintas. Personas que aprovechaban el tiempo para dormir, otras que mostraban su malestar y enojo por esperar, quienes caminaban de un lado a otro como para acelerar el tiempo de la espera. Y una, que me llamó la atención, era de un niño que simplemente estaba jugando. Se escondía y asomaba por la silla como tratando de descubrir algo sin ser visto. Mientras lo observaba, entendí que estaba en un enfrentamiento y tenía que disparar a sus enemigos. La sala de espera se había convertido en un campo de batalla y él estaba en medio de ella. Y entre cruce de miradas y uno que otro disparo, el tiempo pasó volando y escuché la llamada para poder abordar.

La fantasía es una característica muy representativa de los niños, con ella se van relacionando con el mundo que los rodea y lo van entendiendo.

Beneficios de la fantasía en niños

  • En la mayoría de las veces, se hace divertido para los niños, pueden inventar muchas formas de jugar sin necesidad de cosas elaboradas.
  • Es una ventana que nos ayuda a ver el mundo del niño y cómo está interpretando la realidad.
  • En sus fantasías podemos ver si algo le está molestando, asustando o le gusta.
  • Desarrolla la creatividad, al darle usos inimaginables a objetos simples, crear historias situaciones para jugar, o armar una súper mega arma que va a salvar al mundo.

¿Qué me toca como padre?

  • No frenar su imaginación, si para el juego que está haciendo el cielo tiene que ser rosado y que los chanchos vuelan, que sea así, es parte de su juego.
  • Participa con ellos de su mundo mágico, es la mejor forma de poder entender su mundo y saber cómo ayudarlo.
  • Estar pendientes que sus fantasías no le hagan daño, por ejemplo, que constantemente imagine algo que le da miedo o que pueda volar y se suba a los muebles para tirarse, hay que conversar con ellos y hacerles ver también la realidad.
  • Motivar su imaginación, cuéntale historias, o crea situaciones fantásticas donde él pueda ser partícipe.
  • No dejes de darte tiempo para jugar con tus hijos, es la mejor forma de ser parte de su fantasía y ayudarlos en su realidad.

¿Estás listo para volver a ser un súperheroe y volar?

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Daniel Peña
Licenciado en Psicología, en la especialidad de Psicología Educativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Diplomado en Estimulación Temprana bajo el enfoque de inteligencias múltiples en el Instituto de Aprendizaje e Innovaciones Educativas (INFAMILE). Diplomado en Neuroeducación con mención en primera infancia en el Centro Iberoamericano de Neurociencia, educación y desarrollo humano. Con curso de Conciencia Fonológica en el Centro Peruano de Audición y Lenguaje (CPAL). Actualmente me desempeño como Psicólogo Supervisor en dos aulas del Programa Aprendamos Juntos – Fundación Custer en Ventanilla-Callao.

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