Cuando los juguetes dejan de ser divertidos por Lucy Tomairo

Publicado por Lucy Tomairo Categoría: Crianza

Soy madre primeriza de una nena de 2 años y, durante la dulce espera, compré sólo algunos juguetes de estimulación para mi pequeña, sabiendo que los regalitos irían llegando y entre ellos habría juguetes. Pero mi cautela inicial quedó de lado al ver cada “maravilla” electrónica que iba descubriendo en las tiendas de juguetes.

No es raro dejarse envolver y perder nuestra “cordura” antijuguetes electrónicos cuando estamos bombardeados por publicidad que nos induce a comprar “el” juguete del que dependerá el futuro de nuestros niños. Las muñecas pasaron de sólo emitir un llanto a llorar con lágrimas, hablar, cantar, crecer, ir al baño, etc. Los aparatos llenos de luces, sonidos estridentes, se mezclan con los que tiene canciones, recitan el abecedario, los colores, los números y quien sabe qué más. Uno se pregunta entonces, cómo nosotros sobrevivimos sin tan modernos juguetes. Pues, ¿saben qué?, creo que vivimos bien, mejor que ahora; o díganme aquellos que están leyendo este artículo y tienen un niño en casa ¿No han escuchado acaso, con alguna frecuencia, decir “estoy aburrido”, teniendo muchos juguetes de los descritos anteriormente? Entonces nuevamente les pregunto a aquellos, ahora adultos, que de niños hicieron vehículos con cajas de cartón, carritos con maderas o latas vacías y chapitas, cogieron dos pedazos de madera y las utilizaron como paletas de ping pong, cabalgaron en una escoba, usaron la misma escoba como bate o hicieron una casita con sábanas y frazadas. ¿Alguna vez les dijeron a sus padres “estoy aburrido” esperando que ellos los sacaran de ese aburrimiento? Pues seguramente la respuesta será un gran NO, ya que teníamos tantas cosas en la mente y esos objetos inanimados, aparentemente sin finalidad, nos servían para crear todo un mundo de aventuras sin fin, que incluso nuestros padres debían venir a buscarnos en donde estuviéramos para ir a casa a comer.

Fue mi misma hija quien me hizo volver a mi idea inicial sobre los juguetes, cuando  le compré emocionada un conocido muñeco bilingüe, al que sólo le hizo caso por unos minutos para luego dejarlo a un lado y entretenerse jugando con algunos materiales de reciclaje que guardaba en una caja para hacer manualidades. Ya la vieran apilando potes de crema vacíos, usando los conos de papel higiénico como binoculares o haciéndolos simplemente rodar, haciendo sonajas con cajitas vacías y tapitas de gaseosa, cargando papeles o lo que encuentre por ahí en una bolsa de plástico y colocándose en el brazo como si fuera su bolso, todo eso y con el muñeco tirado a un lado. Y sólo tiene dos años, pero con una gran imaginación y ganas de entretenerse sin hacerse problemas, tal y como cualquier niño de su edad.

Tenemos que tener claro que estos juguetes novedosos y estructurados no van a cumplir su objetivo por sí mismos, requieren del adulto para que el niño pueda “sacarle el jugo” y realmente ser educativos. Pero en el caso de los juegos que el niño va creando, utilizando para ello elementos neutrales como una caja de cartón, suelen ser los más importantes en su desarrollo, ya que mediante éstos, va a ir representando su mundo interior, asimilando normas, desarrollando su imaginación y creatividad.

Así que actualmente, a la hora de comprar un juguete, tomo en cuenta lo siguiente:

1° ¿Qué es lo que le puedo enseñar a través de este juguete? ¿Va a desarrollar habilidades en mi niño? Por ejemplo, si compro un xilófono ¿Qué tocaremos? ¿Podré enseñarle a imitar algunas notas?

2° ¿Qué valores quiero que aprenda mi niño? Por ejemplo, si le regalo pistolas u otros relacionados con violencia no podría decirle que la violencia es mala, puesto que no habría coherencia entre lo que digo y le enseño.

2° ¿Es afín con sus gustos o con los míos? Puede que yo de niña haya querido un juguete en particular y nunca lo tuve, ahora de adulta creo que es el juguete que le encantará y resulta que no tiene nada que ver con lo que mi niño quiere.

¿Está hecho de un material que va a ser durable y que lo estimule sensorialmente? Por ejemplo, estimular el tacto a través de juguetes con diferentes texturas; específicamente es mejor priorizar madera antes que plástico.

4° ¿Me guío sólo por la moda o por su precio elevado, pensando que es el mejor?

5°  ¿Tiene demasiados juguetes? Si este es el caso, podemos proponer al niño regalar aquellos juguetes que ya no usa y están en buenas condiciones a niños que puedan divertirse con ellos.

Seguramente habrá otras ideas a tomar en cuenta, pero la principal para mí es que el niño no quede como oyente de un muñeco parlante, sino que él mismo lo haga hablar; que sea activo en su aprendizaje y no sólo un mero espectador.

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