Cuando papá y mamá discuten por Rosenda Ccala

Categoría: Consejos para padres, Crianza

Para los niños es una felicidad ver a sus padres que se traten bien, que se den muestras de afecto, de verlos juntos y también quieren compartir esos momentos.

Pero, entre los padres, no todo el tiempo es de tranquilidad, risas y demostraciones de afecto, sino que también hay momentos o situaciones en las que no se ponen de acuerdo, uno dice una cosa y el otro dice otra cosa; entonces, empieza la discusión, levantan la voz, gritan o se dicen cosas como, “no me importas” o “ya vete, no te quiero ver “. Estas diferencias, pueden iniciarse hasta por cosas sin importancia, pero lo que genera en el niño que está presenciando esta discusión si es de importancia, ya que sus efectos son significativos en todas las esferas de su desarrollo social, emocional y de aprendizaje.

El niño, ante esta situación, en algunos casos reaccionará con llanto, actitudes de angustia o desesperación por que está experimentando temor, y en otros casos podría tomar partido por uno de los padres y enfrentarse al otro; pero siempre expresará su deseo de que dejen de pelear. Ante esta imagen de los hijos, los padres optarán por dejar de discutir. De no hacerlo, en el niño quedará una gran preocupación, con muchos pensamientos e incertidumbres, abundando preguntas como: “¿qué pasará ahora?”, “¿qué pasará si mis padres se separaran?”, “mi papa/mamá tendrá que irse”, “ya no podré ver a mi papá/mamá”, entre otras.

Por otro lado, pueden tener actitudes de tristeza o llanto inusitado o se mostraran más irritables con los demás niños. Pero estas son manifestaciones de sus temores, de sus angustias con respecto a la situación de sus padres. Pero si las discusiones de los padres han tenido relación con el niño, peor aún, entonces se sentirá culpable, se imaginará que por su culpa sus padres ya no se quieren. Es necesario tener en cuenta el impacto que genera en el niño las discusiones entre los padres.

Si bien las diferencias de ideas o no encontrar un punto en común se dan en toda relación, el llegar a levantar la voz para imponer sus ideas es un comportamiento que afecta al niño. ¿Qué podemos hacer entonces? Aquí algunas recomendaciones:

  • Los padres deben de aprender a controlar los impulsos, a tener calma y tolerancia cuando se contraponen las ideas.
  • Desarrollar la capacidad de saber escuchar, darse la oportunidad de expresar sus puntos de vista y escuchar el punto de vista del otro, de esa forma evitaran llegar a una discusión.
  • Las discusiones de los padres nunca son culpa de los niños, las discusiones son de los padres y no debe implicar a los hijos, por tanto, se debe dar tiempo para calmar a los niños y explicarle la situación, de modo que se alivie la intensidad de la afección en el niño, a la vez que se rescate y valore el lazo afectivo dentro de la familia.
  • Aprender a liberar las tensiones acumuladas cuando se ha tenido un mal día o están muy estresados o están preocupado por algo, para así evitar tener discusiones en casa.
  • Si la situación en casa ya es caótica y las discusiones han pasado a ser el día a día, tal vez es conveniente buscar la ayuda de un especialista, por el bien familiar y, sobre todo, por el de los hijos.

Ten en cuenta:

  • Que los niños están creando su propio sistema de creencias y si ve a sus padres arreglar de esa forma sus diferencias entonces asumirá esa actitud.
  • Que eres modelo de tus hijos, que tus acciones son las que quedaran impregnadas en su ser.
  • Que los padres dejan huellas en los niños, se su mejor recuerdo en la vida.
  • Que las discusiones, aunque para ti sean de menor importancia, para el niño es muy intensa
  • Que el respeto al hijo es superior y debe prevalecer por encima de todo.

Entonces, si estamos pasando por estos momentos difíciles o conocemos a quiénes si estén viviéndolo, seamos conscientes del impacto en nuestros pequeños y busquemos la ayuda necesaria para superarla con éxito.

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Rosenda Ccala
Licenciada en Psicología, en la especialidad de Psicología Educativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Estudios de Maestría en Psicología Educativa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Segunda especialidad en Dificultades del Aprendizaje en el Centro Peruano de Audición, lenguaje y aprendizaje (CPAL). Con experiencia laboral en el área Educativa, Social-comunitaria y Clínica. Actualmente me desempeño como Psicóloga Supervisora en el Programa Aprendamos Juntos en dos sedes en Comas.

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