El duelo en los niños por Mabel Villena

Categoría: Crianza, Familia, Niños

El duelo en los niños es una experiencia que preocupa a los adultos y se hacen preguntas como por ejemplo: ¿cómo reaccionará? ¿Se deprimirá? ¿Lo superará? El desapegarse de un familiar ante la muerte es un aprendizaje que puede llegar a darse desde temprana edad.

Recuerdo a una pequeña de 9 años, a quien llamaré Carmencita. Carmencita, a su corta edad, estaba pasando por un duelo anticipado de su papá, a quien diagnosticaron los médicos con cáncer a la medula ósea (mieloma múltiple). Antes de conocerla su abuelita me mencionó que estaba muy preocupada porque fuera a deprimirse, porque pasaba el mayor tiempo con su papá y que ahora lo iba a perder. Durante la primera sesión fue evidente que Carmencita se estaba preparando: me presentó un velorio de un tajador roto, que estaba en su ataúd (era una cartuchera de plástico que estaba cerrado y el tajador roto adentro) y alrededor de otros diez tajadores, que ella coleccionaba, representaban a sus parientes y amistades que lo iban a extrañar; me contó que estaba citando a sus amiguitas más cercanas para que le ayuden a enterrar al tajador en una maceta.

Carmencita acompañaba a los chequeos médicos a su papá, porque la familia pensaba que hacían bien que conozca todo el proceso de la enfermedad para que la experiencia no la tome de sorpresa.  Sin embargo, a Carmencita no le era cómodo saber que los problemas aumentaban en la enfermedad de su papá, el saberlo la ponía ansiosa y con temor, situación que sólo me confió a mí, en una de las sesiones. También observe que Carmencita deseaba salir de todo este proceso de acompañar a su papá a la clínica, porque para ella era penoso y la ponía triste, tan solo con escuchar que tendrá que acompañar a su papá a la clínica, empezó a presentar signos de intranquilidad motora (movimientos repetitivos). Por eso es importante conocer la sensibilidad del niño y dosificar según la edad y recursos personales.

¿Cómo se debe proceder ante la muerte de un ser querido?

Pasos:

  1. Es importante que el niño este informado, no se le debe mentir. De preferencia que lo haga uno de los padres. Para este momento el adulto debe reponerse y hablarle con tranquilidad. Hacerlo lo más delicadamente posible y adecuarlo a su edad.
  2. Solo debe recibir la explicación de muerte.  Puede tomarse en cuenta lo que le paso a una mascota, o cuando vio a una paloma lastimada y se quedó sin vida, de esa manera el niño entenderá que la vida termina. No debe explicársele la causa del fallecimiento, no se debe entrar en detalles
  3. No todo los niños reaccionan igual, algunos   niños no se darán cuenta de lo que está pasando y otros que se quedaran afectados.
  4. La idea de que vaya al funeral depende de la edad del niño, en muchos casos solo se consigue que la pase muy mal, lo que si es importante es que se despida de forma figurada, escribirle una carta o llevarlo después de días del entierro al cementerio para que se despida. Evite que la despedida sea de cuerpo presente protegiendo, para que no quede un recuerdo que afecte la sensibilidad del niño.
  5. Después de la muerte de un progenitor muchas veces el niño se queda inseguro y con miedo, pensando que si su papá murió, pueda que se muera también su mamá, por ello es indispensable explicarle al niño que la mamá tiene buena salud y que difícilmente eso va a pasar porque ella se cuidará.
  6. Como consecuencia de la pérdida el niño estará triste y con rabia, hay que explicarle que es natural sentirse así y   que también vera a los adultos de la familia tristes y llorando, porque estreñan a quien a muerto.
  7. Podemos empezar a preparar al niño a manejar las pérdidas y expresar sus sentimientos desde pequeños, por ejemplo: cuando se le pierde un objeto que le gustaba como un tajador, al c comprarle otro igual sino comprarle otro diferente, o cuando se lastima su mascota y muere que exprese su tristeza, así estará preparado para una pérdida más significativa.

Conclusiones

 *Enfrentar el dolor de la pérdida pone triste al niño, y es normal que sea una situación temporal. No evitemos el dolor porque solo estaríamos retrasando el duelo. Será más fácil si desde la niñez aprendemos a expresar nuestros sentimientos hacia la pérdida, comenzando por objetos representativos y luego por mascotas en una relación significativa, así desarrollará recursos personales para recuperarse frente a la pérdida.

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Mabel Villena
Licenciada en Psicología en la especialidad de Psicología Clínica en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Con 15 años de experiencia en el área educativa – comunitaria. Con formación Psicoterapéutica Geltalt y con un Diplomado de especialización en diseño y evaluación de proyectos sociales en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Experiencia sólida orientando a padres de familia y docentes, y brindando atención a niños del nivel inicial y primaria (1er y 2do grados) a través de programas de intervención psico educativos. Actualmente me desempeño como Psicóloga Supervisora en el Programa Aprendamos Juntos – Fundación Custer en las sedes de Pachacútec – Callao y Año Nuevo - Comas.

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