Enfrentando el duelo por Mabel Villena

Categoría: Consejos para padres, Crianza, Familia

Fabri es un pequeño niño de tez clara y ojos achinados. Cuando lo conocí en la evaluación en el programa psicopedagógico de Aprendamos Juntos, se mostraba muy inquieto y con la mirada distraída. Marcó las respuestas sin darse tiempo para pensar, mientras sus ojos se cerraban de sueño dando la impresión de que no había dormido lo suficiente. Llamo mi atención y, cómo psicóloga, pedí entrevistar al papá quien lo acompañaba, descubriendo que la mamá de Fabricio había muerto hace 2 meses, enferma de cáncer, pero aún no se la habían comunicado al niño.

 

El papá y la familia de Fabricio están muy desconsolados y no se sienten con fuerzas para darle la noticia que su mamá no está de viaje, sino que nunca volverá a verla.  Mientras, en la escuela, la profesora comenta que, a la salida de la escuela, hasta en dos oportunidades, él buscaba entre la multitud a su mamá y corría a abrazar fuertemente a cualquier señora que se parecía a su mamá.

Para los adultos les resulta duro el proceso de asimilar y asumir de la pérdida de la mamá de Fabri, sin embargo, él la pasa peor, al no entender porque su mamá no regresa del viaje.  Aumentando sus temores, sus fantasías y quebrándose su propio mundo emocional, aumentando sus angustias y pudiendo complicar el proceso de duelo, si no hay un adulto que lo ayude a clarificar.

El niño necesita una explicación y para hacerlo se debe respetar su edad. Hay que empezar por preguntarle qué piensa y qué entiende de lo que ha pasado con la persona que ha fallecido, para que así podamos saber lo que aún necesita asimilar a nivel emocional. En el caso que les comento, es posible que Fabri recuerde hacer visto llorar a la familia, que un día visitaron su casa mucha gente vestida de ropa oscura y que todos estaban tristes, y no entiende el por qué.

Cristina Acevedo, psicóloga infantil, explica, que a partir de los 3-4 años es cuando los niños comienzan a comprender la muerte. En esta etapa la perciben como temporal o reversible, igual que lo ven en los cuentos, historias o dibujos animados.

Entre 6-12 años empiezan a desarrollar un entendimiento más realista, comenzando a comprenderla como algo permanente, universal e inevitable.

Hasta los 8-9 años no conciben que les pueda pasar a ellos o a algún ser querido o a algún ser querido cercano, es decir, perciben la muerte como algo ajeno.

Es a los 11 años cuando empieza a comprender   la muerte con un pensamiento más abstracto o filosófico.

El padre de Fabri se siente sucumbido por su propio dolor, desorientado sin saber explicar a su hijo que su mamá no volverá. ¿Cómo lo debe hacer? Todas las personas niños y adultos, necesitan y merecen una explicación honesta pese al sufrimiento o la pena que este tema pueda provocar. La sinceridad ayuda a que el niño pueda utilizar sus estrategias de afrontamiento. Debemos considerar que los niños detectan la mentira a temprana edad; si la explicación no es verdadera, Fabri puede sentirse culpable por haber sido “abandonado por su mamá” y sufrir las consecuencias emocionales derivadas de no elaborar el duelo.

Empezar con la explicación de la muerte de los animales será un preámbulo para prepararlo. Los animales mueren, todas las cosas que están vivas algún día mueren. Todos quieren decir TODOS, incluso los padres. Se debe dejar claro que la persona que muere ya no volverá y que su cuerpo ha dejado de sentir, pensar o ver lo que nosotros hacemos, porque sólo las personas que están vivas pueden ver, sentir y hablar.

Al papá de Fabri se le recomendó llevarlo al cementerio donde está enterrada su mamá y comprar flores, de modo que procese poco a poco que está muerta, que ya no tiene vida. Se aconseja no decir al niño, que su mamá está viéndolo desde el cielo, porque confundirá al niño. Pensará “Cómo si me quiere mucho mi mamá solo me ve de lejos”, tampoco debe decirle que la mamá está viva en su corazón; estas metáforas, las tomará de forma literal y aumentará confusión y no lo ayudará. Para ambos, el duelo será un camino largo, que con ayuda profesional podrán superar.

Esta es una historia que me conmovió y quise compartirla con ustedes. Para concluir, deseo recomendarles que en vez de decirle a su niño: “Yo siempre estaré contigo”, “La muerte les pasa a otros, a mí no me va a pasar”,  “me ocurrirá en un futuro muy lejano” o “Yo siempre estaré con las personas que quiero,”, las cambiemos por “Mientras yo tenga vida estaré contigo”, “La muerte llega cuando tiene que llegar y no hay fecha”. Nuestros niños necesitan nuestro acompañamiento usando las VERDAD, así no sufrirán, cuidemos los sentimientos de nuestros hijos.

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Mabel Villena
Licenciada en Psicología en la especialidad de Psicología Clínica en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Con 15 años de experiencia en el área educativa – comunitaria. Con formación Psicoterapéutica Geltalt y con un Diplomado de especialización en diseño y evaluación de proyectos sociales en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Experiencia sólida orientando a padres de familia y docentes, y brindando atención a niños del nivel inicial y primaria (1er y 2do grados) a través de programas de intervención psico educativos. Actualmente me desempeño como Psicóloga Supervisora en el Programa Aprendamos Juntos – Fundación Custer en las sedes de Pachacútec – Callao y Año Nuevo - Comas.

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