Factores protectores y de riesgo en el consumo de las drogas por Rosenda Ccala

Categoría: Consejos para padres, Crianza, Niños Sin comentarios

En nuestro medio, se ha reportado que la edad de inicio del consumo es cada vez menor, a los 13 años se consumen drogas legales (llámese alcohol, tabaco) y a los 14 años se consumen drogas ilegales (marihuana, cocaína entre otros). Cuanto más tempranamente se inicien en el consumo, mayores serán sus efectos en el desarrollo, si tenemos en cuenta que la maduración anatómica y funcional del cerebro sigue desarrollándose hasta los 21 años, y por tanto las drogas causaría perjuicios que se manifestarían en el comportamiento (escolar, laboral, social y psicológico);  pero lo alarmante  sería, según los especialistas, que la adicción se incrementa y el deterioro se acelere. El consumo de drogas es uno de los factores de riesgo para la salud mental.

Entonces, ¿Qué puede estar pasando en nuestra sociedad para que el consumo sea cada vez más alarmante en cantidad y edad de inicio? ¿Puede la familia, la escuela y la comunidad evitar que nuestros niños se acerquen o alejen de las droga?

Efectivamente, las investigaciones dan cuenta que existen factores que hace que el niño se acerque (riesgo) o se aleje (protectores) de las drogas. A continuación detallamos algunos.

Entre los factores de riesgo tenemos:

  • El fácil acceso a estas sustancias, las drogas psicoactivas de tipo legales (alcohol, tabaco) están al alcance de los niños, a la vuelta de la esquina, pero las drogas ilegales también están muy cerca, según los datos de CEDRO El 28% de escolares de Lima y Callao afirmó que la marihuana, la pasta básica de cocaína (PBC) y el clorhidrato de cocaína son las drogas ilegales “más fáciles de conseguir” dentro o fuera de sus centros de estudios. Estas drogas también las consiguen en lugares donde acuden con frecuencia nuestra juventud, playas, Y en tiempos del internet incluso por esta vía pueden adquirirse estas sustancias. Este factor de accesibilidad fácil es uno de los riesgos más peligrosos.
  • Consumo por parte de la familia o uno de sus integrantes (padres o hermanos) el niño imita lo que ve en su entorno, llegando a considerar esta práctica como algo normal entonces, él también se ve motivado al consumo.
  • Tipo de familia, las familias disfuncionales, o los de tipo permisivas, que se caracterizan por la no existencia de comunicación, poco el interés por el niño, dónde cada quien vive como puede, los padres no supervisan al menor, ya que deja al niño a que haga lo que quiera, sin ningún tipo de control.
  • Condicionamiento social, expuestas en los medios de comunicación, el marketing, que promueven el consumo de sustancia como el alcohol y su asociación con la diversión, el placer. La presión que ejerce el grupo de amistades con el fin de integrarse e identificarse con el grupo.
  • Sensación de vacíos emocionales, que se manifiesta en la presencia de baja autoestima, inseguridad, temores, baja tolerancia a la frustración, necesidades afectivas insatisfechas, que le provocan dolor, sufrimiento, y fácilmente caen en las adicciones en el alcohol, en las drogas como una forma de huir de sus dificultades, y deseos de sentirse seguros, fuertes e invencibles a sus problemas.

Para contrarrestar estos factores de riesgos, miremos el otro lado, el de los factores protectores, que son aquellos que van a permitir alejar a los niños, adolescentes y jóvenes de las drogas y reducir la probabilidad de consumo, estas debemos de desarrollarlas a través de:

  • Fortalecer la autoestima de nuestros niños, adolescentes y jóvenes, enseñarles a aprender a quererse, protegerse, cuidarse y que les permita tomar decisiones acertadas.
  • Crear lazos fuertes en la familia, el sentido de pertenencia, saber que tiene personas con las que puede contar en todo momento o situación. Promoviendo espacios de comunicación, confianza y seguridad.
  • Fomentar en la familia la participación de los niños, adolescentes y jóvenes, que se sientan escuchados y valorados.
  • Hacer un adecuado uso del tiempo libre a través del deporte, la música, las artes, tener otras posibilidades de distracción y de interacción; ya que se socializara con gente que compartan intereses comunes y saludables.
  • Adoptar una postura e información clara sobre el consumo de las drogas. Es una labor y responsabilidad de la familia, que este consumo no se inicie en edades menores.
  • Satisfacer las necesidades psicológicas de los niños, evitando los castigos, la violencia, ofrecer un ambiente de calidez y afecto, pero también de normas y límites. No esperemos a que sean las drogas las que alivien o satisfagan las necesidades de nuestros niños, adolescentes y jóvenes.

Preparemos a nuestros niños y adolescentes a decir No a las drogas.

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Rosenda Ccala
Licenciada en Psicología, en la especialidad de Psicología Educativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Estudios de Maestría en Psicología Educativa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Segunda especialidad en Dificultades del Aprendizaje en el Centro Peruano de Audición, lenguaje y aprendizaje (CPAL). Con experiencia laboral en el área Educativa, Social-comunitaria y Clínica. Actualmente me desempeño como Psicóloga Supervisora en el Programa Aprendamos Juntos en dos sedes en Comas.

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