Había una vez por Daniel Peña

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Descubriste alguna vez, ¿cómo esta simple frase te abría un mundo maravilloso? Un mundo lleno de magia, aventuras, emociones, peligros, sueños. O cómo te veías representado en un personaje y sus aventuras eran las tuyas. Y cómo sin salir de tu casa, podías visitar lugares inimaginables y conocer gente muy variada.

Esto y más es lo que puede lograr un libro y es fascinante poder toparse con más gente que tiene el hábito de leer, aunque hay que aceptarlo, muchos aún deseamos poder tenerlo y, es más, deseamos que nuestros hijos lo puedan tener, y puedan descubrir mundos, volar y aprender. Y aunque tal vez a nosotros nos cueste un poco más, aún nuestros hijos están a tiempo, y puede ser un Había una vez, el que comience este mágico camino.

¿Por qué leer cuentos a nuestros hijos?

  • Porque es un tiempo especial que podemos pasar con ellos y estrechar lazos. Un espacio donde podamos compartir una aventura divertida y sobre todo es el hecho de que es un tiempo donde estamos juntos.
  • Porque favorece la creatividad, al presentarnos mundos mágicos, hechos improbables, múltiples alternativas y diferentes miradas del mundo, enseña a los niños a tener diversas perspectivas del mundo.
  • Porque en ellos pueden aprender valores, a identificar sus emociones, a enfrentar sus miedos, y al ser tan variados, les ayuda a comprender temas diversos.
  • Porque incrementa la atención de los niños, fortalece la memoria, ayuda a la comprensión y a realizar inferencias.
  • Porque estimula el lenguaje e incrementa su vocabulario ayudándolo a formular mejor sus oraciones y a así comunicarse mejor.
  • Porque ayuda a desarrollar las nociones temporales, dado que los cuentos muestran un antes, en la mañana, un después, otro día, etc.
  • Porque acerca al niño, de manera divertida, a los libros y al pasarla bien es de seguro que lo repetirá entonces se va creando el hábito de la lectura.
  • Porque ayuda al aprendizaje de la lectoescritura, pues acerca a los niños a las letras y a relacionarlas con sonidos y conceptos lo que le ayudará más adelante cuando vaya aprendiendo a leer y escribir.
  • Porque mejora la ortografía, pues mientras más lee se va grabando cómo se escriben determinadas palabras y luego las escribirá automáticamente.

¿Cómo podemos incentivar este hábito en nuestros hijos?

Estoy seguro que estamos ya implementando algunas estrategias para motivar a nuestros hijos desde pequeño este valioso hábito. Por ejemplo, regalarle libros, tener una biblioteca motivante y adecuada a su edad y preferencias, leer juntos, usar la tecnología, entre otras. Sin embargo, ahora te presentaré tres aspectos que sería importante que consideres si deseas que tu hijo sea un asiduo lector:

  1. ¿Qué entiendo por leer?

Por décadas, se pensó que la lectura era un mero proceso de reconocimiento de signos y palabras. Sin embargo, eso no es así. Si bien es cierto hay muchos factores cognitivos involucrados, esto son solo el primer paso. Según Anibal Fuentes Ferreras, la lectura es “Un diálogo entre las ideas escritas de un autor y los conceptos, opiniones, esquemas y actitudes de un lector”. Tener claro cuál es mi concepción de lectura me ayudará a determinar las estrategias a seguir.

  1. Entendamos la lectura como un descubrimiento

La lectura debe ser planteada como una herramienta a utilizar frente a una necesidad específica. En ese sentido, cada libro que nuestro niño lea debe ser un gran reto por cumplir, secretos por descubrir, algo que aprender.

  1. La naturalidad en la lectura

Si el aprendizaje de la lectura está cargado de ansiedad de nuestra parte, de obligación, esto ciertamente influirá negativamente en la instauración de este hábito. Debemos de recordar que formar un hábito es un proceso a largo plazo, que tomará días, meses y años, que seguramente en el camino habrá escollos que superar, pero confiemos en que nuestra constancia y paciencia, aceptando y motivando a nuestros hijos darán su fruto.

Ahora te toca a ti acercar a tu hijo a la lectura, puedes comenzar con un pequeño cuento y no olvides hacer partícipe a tu hijo de la historia.

Espero que de acá a unos años tu hijo puede decir, con un libro en la mano, había una vez un papá se sentó conmigo a leer un cuento, y así comenzar su historia.

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Daniel Peña
Licenciado en Psicología, en la especialidad de Psicología Educativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Diplomado en Estimulación Temprana bajo el enfoque de inteligencias múltiples en el Instituto de Aprendizaje e Innovaciones Educativas (INFAMILE). Diplomado en Neuroeducación con mención en primera infancia en el Centro Iberoamericano de Neurociencia, educación y desarrollo humano. Con curso de Conciencia Fonológica en el Centro Peruano de Audición y Lenguaje (CPAL). Actualmente me desempeño como Psicólogo Supervisor en dos aulas del Programa Aprendamos Juntos – Fundación Custer en Ventanilla-Callao.

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