Hoy es tiempo por Daniel Peña

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Una de las cosas que escucho muy a menudo de padres de familia es que sus hijos no hacen nada si no se está atrás de ellos recordándoselos; que siempre esperan que ellos lleguen a casa para recién hacer sus tareas o sus deberes. Esta situación ciertamente es bastante preocupante ya que, si hay algo de lo que podemos estar completamente seguros es que, no podemos estar todo el tiempo tras ellos.

¿Qué podemos hacer? Bueno, debemos de educarlos en autonomía e independencia. Entonces, es tiempo de ir formándolos en el cumplimiento de sus responsabilidades; hacer que se convierta en un hábito. Es importante recordar que, como todo hábito a inculcar, nos va a tomar tiempo y esfuerzo, así que es mejor empezar lo más temprano posible.

Primero, debemos entender que un hábito se hace rutina por la repetición del mismo y, mientras se repita la conducta, terminará convirtiéndose algo tan natural, que fluirá sin contratiempos.

Pasos para ir formando hábitos

  1. Todo comienza por saber qué es lo que nuestros hijos deben hacer.

Entonces, comencemos por hacer una lista de las responsabilidades que tienen en casa. Ten en cuenta que para definir sus responsabilidades se debe tomar en cuenta su edad. Asimismo, es importante que todos en casa las conozcan para que los ayuden en su cumplimiento.

Además, se tiene que prever que es lo que va a necesitar para poder cumplir con esa responsabilidad.

Algunas de las responsabilidades que puedes considerar para niños de 6 o 7 años son:

– Ayudar a colocar o recoger la mesa

– Tender su cama

– Alistar su mochila del colegio para el día siguiente

– Ordenar sus juguetes

– Mostrar su cuaderno de control del colegio

– Juntar su ropa sucia para ser lavada

– Ayudar a sacar la basura cuando el carro de basura pase

– Lavarse y vestirse solo

– Avanzar sus tareas

  1. Conversar y llegar a acuerdos

Es muy importante que los niños puedan tomar estas responsabilidades como algo que no ha sido impuesto, sino que han sido parte de la toma de decisiones y están de acuerdo con su establecimiento. Para ello, conversarlo y explicarles de la importancia de su labor es lo mejor que podemos hacer. También, háblele de la importancia de cumplir las responsabilidades y mencione las que todos tienen en casa.

No se olvide de explicar bien lo que espera que su hijo haga, cómo debe hacerlo, cuándo debe hacerlo y deje en claro que usted está dispuesto de ayudarlo a cumplir con todo.

  1. Manos a la obra.

Ahora que han conversado y aclarado las responsabilidades de todos es tiempo de ponerla en práctica, te recomiendo que puedas anotar en una pizarra o un papel la responsabilidad de todos y que cuando las cumplan puedan poner un check, esto ayuda a que los niños puedan ver en algo concreto las actividades que hace, además de recordarle lo que tiene que hacer.

No olvides que debemos tener paciencia; nuestros niños no harán perfectas las cosas desde la primera vez, pero poco a poco lo irán haciendo mejor.

  1. ¿Cómo va el avance?

Como toda tarea, esta también debemos revisarla y ver cómo va el avance y cumplimiento de las mismas.

Así que, al terminar el día, conversen si cumplieron con su responsabilidad o no, comienza tú mencionando lo que hiciste y colocando los checks correspondientes. Luego, pregunta a tu hijo cómo lo hizo, es importante que él también pueda aprender a valorar lo que hizo y ver en qué puede mejorar o qué necesita para hacerlo.

No olvides felicitar, no solo el logro, sino valorar también el esfuerzo que pone en cumplir sus responsabilidades.

Recuerda que los hábitos se logran con constancia y mientras más lo repitamos se hará muy natural el hacerlo.

Así que ayuda a tu hijo a ir formando hábitos adecuados que cuando vaya creciendo, las hará sin necesidad de que se lo digas.

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Daniel Peña
Licenciado en Psicología, en la especialidad de Psicología Educativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Diplomado en Estimulación Temprana bajo el enfoque de inteligencias múltiples en el Instituto de Aprendizaje e Innovaciones Educativas (INFAMILE). Diplomado en Neuroeducación con mención en primera infancia en el Centro Iberoamericano de Neurociencia, educación y desarrollo humano. Con curso de Conciencia Fonológica en el Centro Peruano de Audición y Lenguaje (CPAL). Actualmente me desempeño como Psicólogo Supervisor en dos aulas del Programa Aprendamos Juntos – Fundación Custer en Ventanilla-Callao.

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