La tecnología como niñera ¡Cuidado! por Rosenda Ccala

Categoría: Crianza, Educación, Familia Sin comentarios

Analicemos la siguiente escena: Un grupo de madres están conversando muy amenamente mientras los pequeños están jugando, pero uno de ellos se aburrió del grupo y se acercó a su mamá, y le dice “maá, maá”, la mamá no le hace caso, pero el niño insiste, le jalonea el bolso, la blusa, y está a punto de llorar, ella trata de esquivarlo hasta que dice: “ya deja de molestar” “me desesperas”, abre su bolso, saca el celular y lo entrega al niño. Pues el niño feliz, deja de molestar a la mamá, y ella puede seguir conversando con las demás mamás.

Cuántas veces hemos sido participes de esta escena,  la forma como se soluciona las demandas de los pequeños. Para la madre el entregar el celular, le permitió seguir disfrutando de su conversación, el niño quizás también; otra escena podría ser, cuando mamá quiere que los pequeños le dejen hacer los quehaceres del hogar, atina a sentar al niño frente al televisor para que vea su programa infantil. Ella manifiesta que “de esa forma pueden hacer sus cosas, de lo contrario nunca podría ordenar la casa”.

Pero, a la larga, ¿en qué beneficiaría estas acciones a los niños’, ¿realmente le habrá enseñado a calmar sus demandas? ¿Se estará ocupando el tiempo del niño de manera positiva?  ¿Cuál será el costo en su formación personal? En los casos presentados, el niño está como hipnotizado por la tele o el celular sin tomar en cuenta lo que sucede a su alrededor.

Al dotar a nuestros pequeños de estos aparatitos, lo que conseguimos es aislarlo de los demás, le quitamos la posibilidad de interactuar con sus pares, de crecer emocional y socialmente; así como también de fomentar habilidades de autorregulación sobre sus demandas.

Le dotamos de  capacidad para perder la noción de tiempo, por estar inmerso en el aparatito.

Hay muchas investigaciones que refuerzan la idea que el uso excesivo del celular o las tablets traen como consecuencias negativas en el comportamiento del niño, en su lenguaje, en sus relaciones sociales, en si en el desarrollo de su personalidad, en su salud mental.

Que podemos hacer:

  • Primeramente tenga en cuenta que los padres establecen lazos afectivos muy fuertes y significativos con el niño. Por tanto, son modelos, son héroes para los niños y hacen lo que ud. hace, lo cual nos lleva a que debemos de analizar lo que estamos haciendo, y si hay que cambiar algo, hagámoslo.
  • En familia, aprendan a reconocer las emociones típicas en cada uno, de modo que se asuma con entendimiento cuando aparezca tal o cual emoción y se sepa cómo actuar.
  • Disminuya el enojo, el berrinche de su niño, evitando entregar el celular u otro aparatito, sino comunicando qué es lo que no puede hacer y dándole alternativas para ir calmando su estado emocional.
  • Aprendan juntos a relajarse realizando ejercicios o actividades al aire libre y juegos de mesa que fomenta la interacción, aprovechando el tiempo en familia.
  • Elabore una lista de las actividades diarias y semanales en la que toda la familia colabora.
  • Si bien no podemos evitar el uso de la tecnología, esta debe ser regulada por los padres, en cuanto al tiempo y contenido adecuados.
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Rosenda Ccala
Licenciada en Psicología, en la especialidad de Psicología Educativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Estudios de Maestría en Psicología Educativa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Segunda especialidad en Dificultades del Aprendizaje en el Centro Peruano de Audición, lenguaje y aprendizaje (CPAL). Con experiencia laboral en el área Educativa, Social-comunitaria y Clínica. Actualmente me desempeño como Psicóloga Supervisora en el Programa Aprendamos Juntos en dos sedes en Comas.

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