La vida desde la mirada de un niño por Mabel Villena

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Casi siempre, nosotros los adultos mencionamos lo mucho que añoramos nuestra niñez, porque no teníamos responsabilidades y en la que vivíamos plenamente. Si lo pensamos mejor, nos daremos cuenta que realmente un niño vive así la vida.

Son muy pocos los adultos que siguen mirando la vida con los ojos de un niño, renovándose cada día con entusiasmo y alegría.

Volver a aprender, a entusiasmarnos y saborear día a día, dejando de enfadarnos o disminuyendo nuestro enojo, son algunas de las actitudes que nos enseñan los niños.

Por más edad que tengamos es importante mirar la vida como lo mira un niño.

En las sesiones de terapias de aprendizaje que imparto junto con mi equipo en Aprendamos Juntos, disfrutamos de las ocurrencias de los niños, que nos renueva el espíritu. Recuerdo una anécdota en especial que paso hace algunos años, un niño de 6 años, al que llamaré Luis, salió de la sesión de aprendizaje hacia el patio a disfrutar de su recreo, de pronto se cruza con uno de mis asistentes que era de talla alta y le dijo: “Como te va, ¡chato!”. En ese momento mi asistente se paralizo y luego junto a él nos reímos todos descontroladamente, porque la talla del niño frente a sus compañeros de su edad era baja y mi asistente era muy alto, de 1.78cm.  Realmente el niño en su inocencia le dijo ¡chato! y causo una agradable situación de risa intensa.

Con los niños se disfruta cada momento, nos sorprendemos cada día. Los niños aman a sus amigos, quieren ayudar a todos los que conocen, quieren aprender cada día. Manteniendo la ilusión diaria, despertando con un entusiasmo por un nuevo día.

“Un  niño puede enseñar tres cosas a un adulto: a ponerse contento sin motivo, a estar siempre ocupado en algo y a saber exigir con todas sus fuerzas aquello que desea”.

(Paulo Coello)

“Dar alegría es reconocer que nuestra armonía podría desvanecerse sin la presencia y la palabra del otro, de la otra, que nos da la vida. Una alegría no lo es tanto sino hay con quien alegrarse. Por eso nos acompañamos de cuantos nos procuran lo mejor de nosotros mismos y nos ofrecen algo que tal vez a de brotar y sólo con él, con ella emerge. Nos permiten saborear lo que la vida nos ofrece, nos dan alegría, quizá la que no es propiedad de nadie, la que sólo destella cuando nos encontramos junto a su lado.

(Ángel Gabilondo)

Por lo que si tienes cerca de ti un niño (hijo, sobrino, primo, etc.):

  • Dedica un tiempo para jugar con él y entrar a su mundo. Así podrás volver a sentir y disfrutar con su inocencia, activar tu niño interior y activar la alegría y felicidad.
  • Aprovecha de ellos su alegría, su energía y sus ganas de vivir, que son sorprendentes.
  • Recuerda que por mucho que hayas crecido, aquel niño que fuiste está dentro de ti.

En conclusión

 Los niños nos enseñan a vivir con mucho entusiasmo, con mucha ternura, sin esperar nada a cambio, desde su generosidad nos reactiva.  Por lo tanto, los niños nos  renuevan las energías.

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Mabel Villena
Licenciada en Psicología en la especialidad de Psicología Clínica en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Con 15 años de experiencia en el área educativa – comunitaria. Con formación Psicoterapéutica Geltalt y con un Diplomado de especialización en diseño y evaluación de proyectos sociales en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Experiencia sólida orientando a padres de familia y docentes, y brindando atención a niños del nivel inicial y primaria (1er y 2do grados) a través de programas de intervención psico educativos. Actualmente me desempeño como Psicóloga Supervisora en el Programa Aprendamos Juntos – Fundación Custer en las sedes de Pachacútec – Callao y Año Nuevo - Comas.

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