Las emociones y el aprendizaje por Rosenda Ccala

Categoría: Crianza, Educación, Niños

Los niños en  nuestras escuelas no hacen lo que quieren,  sino que  quieren lo que hacen” María Montessori

Las emociones son parte de nuestras vidas, convivimos día a día con ellas, no las podemos evitar; éstas pueden ser agradables o desagradables, pueden facilitar u obstaculizar aprendizajes. Ya desde tiempos remotos se decía que la disposición emocional del alumno determina su habilidad para aprender. Hay situaciones que se instaura en la mente del niño que  generan mayor confianza y por ende, sentimientos de competencia que posibilita hacer uso de mayores estrategias o buscar nuevas rutas para solucionar un problema. Al darse un reconocimiento interno como por ejemplo “lo logré”, “que bien encontré el resultado” “me salió estupendo”, se activa más nuestro cerebro; las emociones impulsa a ir por más, a aprender más.

Las emociones agradables, como la alegría, nos producen placer y cuando se experimenta tenemos mayor interés y motivación por aprender, por innovar; se activa toda nuestra capacidad para crear, se prende nuestro sentido de la curiosidad y descubrir soluciones novedosas, así también somos capaces de tomar decisiones acertadas y ser más empáticos.

Además, las emociones conducen la memoria, lo que significa que si las emociones son placenteras el rechazo a información novedosa será menor y por ende el aprendizaje más efectivo.

Aquí en Aprendamos Juntos nuestra metodología es íntegramente lúdica, es decir todas nuestras actividades apelan a aprender jugando, fomentando emociones positivas que serán relacionadas con su experiencia en el aula. El resultado es que a todos los niños con los que trabajamos les encanta venir a nuestras sesiones, no sólo porque juegan sino se van con la satisfacción de haber logrado mucho.

Pero hay emociones que dificultan u obstaculizan el aprendizaje a largo plazo como el miedo, la cólera, el resentimiento, dado que bloquean el aprendizaje, desconecta nuestro cerebro y no nos permite aprender.

Si el niño jala un examen piensa “que tonto que soy”, y en el próximo examen se sentirá con menos confianza, con mayor temor a cometer errores o a fallar nuevamente. Se genera miedo a los exámenes, a situaciones que pongan a prueba su conocimiento; además, cuando se llama a sus padres al colegio o cuando le hacen anotaciones en la agenda.  Otra de las emociones que paralizan e impiden la participación activa de los niños en el aula de clase es la vergüenza, la cual se manifiesta cuando tiene que participar en  forma oral o ante una exposición, tratando de evitar esta situación por temor a que se van a reír o a burlar de ellos.

Que hacer:

  • Enseñe al niñ@ a ser consciente de sus emociones y necesidades, ayúdele a identificar lo que siente ante determinados eventos o situaciones y apoye en verbalizar esa emoción.
  • Genere situaciones de participación que fomenten la confianza y seguridad en sus habilidades de modo que pierdan la vergüenza y el temor ante los demás.
  • Fomente el respeto y atención cuando exprese sus ideas, pensamientos o experiencias positivas o negativas, de modo que generen la superación de sus miedos.
  • Propicie y organice espacios y apoyo rutinario en el proceso del aprendizaje que permitan reducir las tensiones sobre todo ante tareas complejas.
  • Al hacer tareas o estudiar, que los espacios estén bien organizados, así como que la hora sea la propicia (que no tengan hambre o sueño).
  • Si soy docente, recordar que los estudiantes responden positivamente a un curso bien organizado y más aún cuando somos entusiastas y expresamos interés por el niño.
  • Haga uso de estrategias diversas y novedosas que llamen la atención de los niños, así como su motivación por el aprendizaje, utilizando desde recursos concretos hasta la tecnología.
  • Enseñe a los niñ@s a aceptar todos los resultados aún por indeseados que sean, evitando ponerlo en ridículo o comparándolo con sus hermanos u otros compañeros, que lo único que generan es angustia.

Finalmente, como padres que somos, recordemos que somos el modelo que nuestros niñ@s tiene por lo que debemos ser muy conscientes de cómo vivimos nuestras emociones positivas y cómo enfrentamos las negativas.

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Rosenda Ccala
Licenciada en Psicología, en la especialidad de Psicología Educativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Estudios de Maestría en Psicología Educativa de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Segunda especialidad en Dificultades del Aprendizaje en el Centro Peruano de Audición, lenguaje y aprendizaje (CPAL). Con experiencia laboral en el área Educativa, Social-comunitaria y Clínica. Actualmente me desempeño como Psicóloga Supervisora en el Programa Aprendamos Juntos en dos sedes en Comas.

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