¿On Ta? ¡Aquí Ta! por Daniel Peña

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Estoy seguro que este juego es conocido por la mayoría y de hecho se han divertido también con él. Es genial escuchar cómo estalla la risa cuando el bebé nos ve aparecer nuevamente o la expresión cuando está con la expectativa de que aparezcamos pronto. pero, ¿qué pasa si no regresamos?

El otro día mientras almorzaba, una niña a mí costado comenzó a llorar diciendo: “no me quiero quedar sola”, mientras una señora salía del restaurante. La niña salió corriendo tras ella repitiendo que no se quería quedar sola, conversaron en la puerta un momento y la niña entró con una bolsa, llorando recogió rápidamente las cosas que había dejado en la mesa, mientras la señora seguía caminando a su destino. La niña, con la bolsa llena en mano, salió corriendo tras ella. Mi hermana salió para asegurarse que pueda llegar bien hasta la señora, que seguía avanzando.

No sé los detalles que desencadenaron esta situación, pero quiero aprovecharla para poder hablar sobre las consecuencias del abandono emocional en niños.

Como padres nos preocupamos por que a nuestros hijos no les falte nada, tramos de comprarle lo que necesitan, poner un techo y comida, y de vez en cuando complacer algún antojo. Y es genial pero también debemos preocuparnos por satisfacer su necesidad emocional, el acompañarlos, jugar con ellos, abrazarlos, decirle lo mucho que los quieres, animarlo que también es parte del cuidado que debemos tener con ello.

El abandono se entiende como falta de respuesta a las necesidades de nuestro hijo, ya sea física o emocional.

Consecuencias del abandono emocional

  • Baja autoestima. estos niños suelen buscar ser aceptados por otros, valiendo más la opinión que otros tengan de él.
  • Cambios de conducta. y pueden ser variados, algunos se pueden volver muy violentos y otros ser muy tímidos y sumisos.
  • Busca hacer lo que quieren otros para que no se molesten y puedan darle cariño.
  • Dificultades en el aprendizaje. tiene dificultad para atender o concentrarse.
  • Poca empatía. Tiene dificultad para comprender sus propias emociones y la de los demás, lo que lleva a problemas para relacionarse.
  • Llamar la atención. Realizan travesuras o conductas disruptivas para que tomen atención, ya sea riñéndolo. Por otro lado, puede contar historias fantasiosas donde él es la víctima o el protagonista.

A veces más vale un abrazo que comprar el mejor juguete.

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Daniel Peña
Licenciado en Psicología, en la especialidad de Psicología Educativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Diplomado en Estimulación Temprana bajo el enfoque de inteligencias múltiples en el Instituto de Aprendizaje e Innovaciones Educativas (INFAMILE). Diplomado en Neuroeducación con mención en primera infancia en el Centro Iberoamericano de Neurociencia, educación y desarrollo humano. Con curso de Conciencia Fonológica en el Centro Peruano de Audición y Lenguaje (CPAL). Actualmente me desempeño como Psicólogo Supervisor en dos aulas del Programa Aprendamos Juntos – Fundación Custer en Ventanilla-Callao.

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