Ser padres, expectativa vs. realidad por Lucy Tomairo

Categoría: Familia

Soy mamá primeriza de una linda niña de dos años y tía de 2 grandiosos sobrinos de 17, 14 y de una maravillosa pequeña de 8 años, con quienes compartí sus vidas desde que estaban en la barriga. Así que cuando quise tener a un bebé, pensé que ya sabía todo lo que debía saber. Mi ingenuidad no me dejaba ver que como tía, podía pasar varios momentos al día con mis sobrinos, pero nunca había pasado las 24 horas con alguno de ellos. Cuando sus mamis llegaban de sus trabajos, ellas se encargaban de mis sobrinos. Y yo, la linda tía, pues me concentraba en mi propio mundo y dejaba de ver lo que pasaba con mis hermanas y sus pequeños.

Cuando a mí me tocó estar en sus pantalones o mejor dicho, en su ropa materna, me di cuenta que ni leyendo todos los libros del mundo o conversando con cuanta mujer embarazada me encontrará, hubiera estado totalmente preparada para lo que se venía. Ayuda el tener información, pero así como decimos que cada niño aprende a su propio ritmo, en el caso de la maternidad, esta experiencia varía de mujer a mujer.

Vemos comerciales donde se ven a mujeres felices, mostrando sus grandes vientres, en un ambiente sereno, al lado de la pareja y/o algún niño que besa amorosamente su barriga. Esas imágenes pueden llevar a muchas mujeres a la expectativa de que todo su embarazo será tan idílico. Aquellas mujeres que son las primeras en su familia o grupo de amigas que pasa por la experiencia de ser mamás suelen llevarse muchas sorpresas. Los malestares como náuseas o mareos pueden durar no sólo los primeros meses, sino más. Nos preocupamos porque no sentimos las famosas pataditas del bebé y cuando las sentimos pasan a ser un poco incómodas, a veces parece que el bebé está bailando una rumba o break dance dentro del vientre. El ciclo de sueño va perdiendo coherencia, nos da mucho sueño en el día y en la noche no encontramos la posición correcta para dormir, los cojines pasan a ser nuestros mejores amigos. Si lo ves por el lado positivo, esta dificultad para dormir te prepara para cuando el bebé está en tus brazos y sus periodos de sueño son breves por tener que alimentarse continuamente.

Otra expectativa que nos hacemos es en el momento del parto, cuando decimos que ya hemos preparado todo, teniendo lista la maleta del bebé y pensamos en arreglarnos un poco antes de ir. Pero a la hora de la hora, terminamos yendo en pijamas, despeinadas, olvidando algún documento o dándonos cuenta que la maletita no estaba tan lista como pensamos.

Si nuestras expectativas se estrellan con la realidad antes de tener al bebé en brazos, imagina lo que pasa después. Por ello lo importante es no dejar que nuestros deseos de ser padres esté dirigido por nuestras expectativas, idealizar esta hermosa experiencia sólo nos llevará a sentir una gran frustración cuando vivamos la experiencia realmente. Es como cuando uno se enamora, primero la pasión nos envuelve y no vemos a la otra persona con sus virtudes y defectos, sólo tenemos ojos para lo “bueno”. Luego, si esa relación se mantiene viva es porque esa atracción inicial pasa a convertirse en un amor con aceptación y respeto por el otro, tal y como es, sin querer cambiar su esencia para hacernos felices.

Ser padres es una etapa maravillosa, principalmente cuando la asumimos con amor, paciencia, respeto y sobre todo capacidad para adaptarnos a lo que se pueda presentar. Sólo ahí seremos capaces de bajarnos de nuestra nube, poner pies a tierra y vivir cada experiencia una a una.

Es normal que el cansancio te lleve a renegar, discutir, frustrarte, etc.; sin embargo el hablar sobre lo que sientes te ayudará a sentirte mejor.  Buscar un grupo de apoyo o alguien cercano que ya haya pasado por la experiencia puede ayudar mucho. Lo importante es no creer que somos mala madre o mal padre por sentirse de modo distinto a lo que “debería” ser.

Finalmente, lo que puedo decir es que uno nunca deja de aprender y sorprenderse de lo maravilloso que es ser parte de la vida y desarrollo de una persona. Un ser que empieza tan dependiente de nosotros para sobrevivir y crece hasta ser un adulto independiente. Por eso no vivas esperando lo que debería ser, vive y disfruta de lo que es, porque así ya es PERFECTO.

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Lucy Tomairo
Licenciada en Psicología en la especialidad de Psicología Educativa en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Con cursos de Diagnóstico e Intervención en Problemas de Aprendizaje de la lectura, escritura y matemática, así como de Estrategias de Enseñanza – Aprendizaje de las Matemáticas en niveles de Inicial y Primaria en el Instituto Psicopedagógico EOS Perú.
Actualmente me desempeño como Psicóloga Supervisora en el Programa Aprendamos Juntos – Fundación Custer en la sede de Villa María del Triunfo.

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