Rompiendo etiquetas por Daniel Peña

Categoría: Crianza, Familia, Niños

Esta ciudad era como cualquiera, sus grandes avenidas, sus centros poblados, su caos vehicular y su gente tan variada como cada uno.

Solo un detalle me llamó la atención, todos llevaban etiquetas colgadas en la frente. Sí, como esas donde está la marca de la ropa que recién compramos. No distinguía bien si era un dibujo o tenía letras escritas, solo pude ver las etiquetas.

Fui caminando como para conocer, mientras me mezclaba entre ellos buscando entender el porqué de las etiquetas. Me di cuenta que eran letras formando palabras, palabras que daban características, características que desencadenaban acciones y todos, absolutamente todos, actuaban según la etiqueta que tenían.

El bullicio del tráfico se fue mezclando con risas, gritos e incluso llanto que poco a poco disipó los claxon, insultos y ese ruido que dejan los pasos de una multitud.

Me topé con un parque de alegría donde niños jugaban en libertad y tras ellos adultos con etiquetas que se las buscaban pegar.

Que eso no, decían. Así no puede ser, un niño no hace esas cosas, no lo vayas a romper, lo estás haciendo mal, ese no es el camino, has lo que te digo, te vas a caer y también escuché otras palabras que prefiero no repetir.

De la nada una explosión en el centro del camino, retumbó la ciudad en los oídos de todos y la onda expansiva comenzó a viajar rompiendo vidrios en su camino. Nadie se movió aún nadie lo creía, mientras etiquetas alrededor al suelo caían. Ninguno sabía qué hacer, todos se preguntaban quiénes eran mientras buscaban la etiqueta que calzaban con ellos.

Fueron los niños entonces, que salían del parque a la ciudad los que nos fueron enseñando nuevamente a vivir en libertad, a vivir como realmente somos.

Somos los adultos los que influimos mucho en el comportar del niño y muchas veces los cargamos con nuestros miedos, sueños, traumas y nos olvidamos que ellos mismos son personas con características propias.

Así que animémoslos a ser ellos mismo, a aventurarse a probar el mundo y a descubrir que ellos pueden ser diferentes y eso está bien, que pueden llenar de alegría y equivocarse sin temor.

Evita etiquetarlos como traviesos, tontos, feos, gordos, que no puede, que mientras más lo escuchen más lo creerán y comenzaran a actuar como si fuera cierto.

Por el contrario si le decimos que son alegres, juguetones, creativos, importantes, valientes, respetuosos, etc. Los ayudará a confiar en sí mismo y ser personas libres, sin faltar el respeto a los demás.

¿Estás listo para aprender de los niños a ser feliz?

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Daniel Peña
Licenciado en Psicología, en la especialidad de Psicología Educativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Diplomado en Estimulación Temprana bajo el enfoque de inteligencias múltiples en el Instituto de Aprendizaje e Innovaciones Educativas (INFAMILE). Diplomado en Neuroeducación con mención en primera infancia en el Centro Iberoamericano de Neurociencia, educación y desarrollo humano. Con curso de Conciencia Fonológica en el Centro Peruano de Audición y Lenguaje (CPAL). Actualmente me desempeño como Psicólogo Supervisor en dos aulas del Programa Aprendamos Juntos – Fundación Custer en Ventanilla-Callao.

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