Se me va el tiempo. Procrastinación por Maritza Cantera

Categoría: Consejos para padres, Familia

En algún momento todos hemos dejado de lado y postergado una tarea, decisión o actividad; generalmente porque son tareas demandantes que nos cuestan y/o porque no tienen una recompensa inmediata.

Si retrocedemos en el tiempo, recordaremos que hemos estudiado o realizado un trabajo contra el reloj, un día antes de la fecha pactada; o nos hemos demorado en tomar una decisión personal o de trabajo.  En otras ocasiones, la postergación de un día se convirtió en semanas o hasta meses. El tan conocido “mañana lo hago” y el llenarse de pendientes es algo cada vez más común en la rutina de muchos.

Pero mucho ojo: cuando esta conducta se convierte en un hábito puede afectar nuestra vida personal, social y laboral.

Se llama Procrastinación, y como vemos es algo común y alarmante. Según el psicólogo Tim Pychlyl, de la Universidad de Carleton en Canadá, la procrastinación es tomar la decisión de no hacer algo a pesar de que sabes que a largo plazo será peor. Es considerada por muchos como uno de los problemas más graves de la educación. Podríamos pensar que sólo nos hace falta organizarnos, incluso yo lo pensé, pero no, también está relacionada con la incapacidad de controlar nuestros impulsos y nuestras emociones, pues las actividades de ocio empiezan a invadir los tiempos que deberíamos estar siendo productivos.

Ponte a pensar cuántas veces hoy has interrumpido tus tareas diarias por leer alguna notificación o ver algo en las redes sociales. Es un círculo vicioso y podrías perder mucho tiempo en ello.

¿Qué hacemos?

Trata de “voltear la tortilla” (saquemos lo positivo de esta situación) y haz lo siguiente: En vez de contestar o ver esa notificación de manera compulsiva e interrumpir tu trabajo, trata de entender qué está pasando contigo (¿esto es importante? ¿por qué esto me inquieta?), y concédete la oportunidad de sentir la felicidad de dejarlo ir, priorizando tus actividades. Esto lo vuelves a repetir en cada momento que el deseo de abandonar te invada. Ciertamente, no es algo tan fácil de hacer, pero es un inicio. Además de ello, sigue las siguientes pautas que te ayudarán a regular ese comportamiento repetitivo de postergar. Más adelante señalo algunas recomendaciones que los padres y madres de familia deben de tener en cuenta para no formar futuros procrastinadores.

Para los adultos: “No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”

  • Entiende tu emoción y define mejor tus metas: Trata de estar más consciente de lo que te pasa en el presente, eso te ayudará a estar mejor enfocado. Asimismo, debes definir mejor tus metas, que sean claras y realistas. Si decides que vas a organizar el cuarto de los pequeños, empieza por dividir esa tarea en acciones puntuales como “mañana moveré las cajas de los juguetes y los organizaré”.

Si decides, por ejemplo, tratar de hacer ejercicio o alguna actividad nueva, además de definirla para evaluar su cumplimiento (“empezaré a trotar por 10 minutos”), puedes asociarla con actividades agradables como escuchar tu música favorita mientras lo haces.

  • Acabo lo que empiezo: una regla para todos.

No debes perder tu visión de futuro. Escribe tus metas claras y realistas en una libreta y cada cierto tiempo evalúa su cumplimiento. Igualmente, recuerda por qué son importantes. Si queremos ser buenos padres y educadores, debemos comprometernos y cumplir ciertas tareas como recibir orientaciones cada cierto tiempo, asistir a las charlas en el colegio, apoyar a mi hijo en casa en un determinado horario, etc.

Para los padres de familia: ¿Cómo prevenir futuros procrastinadores?

  1. Debes prestar atención a tus hijos en los momentos que refuerzas las tareas o durante el juego, compartiendo este tiempo exclusivo, mirándolo, sonriéndole, emitiendo palabras de aliento. De esta manera, establecerás una buena relación con él y aprenderá a prestar atención a tus indicaciones.
  2. Oriéntalo y trata que no interrumpa sus actividades. Muchas veces cometemos el error de reforzar que el niñ@ no concluya una tarea y empieza a abandonar las actividades que inicia. Mientras esté haciendo algo concreto como tareas o incluso cuando esté jugando, refuérzalo por permanecer un tiempo establecido en esa actividad. Para ello, establece horarios, rutinas; inclusive normas claras y sencillas según su edad y capacidad.

Recuerda: El ambiente familiar debe ser lo más organizado posible, reforzando hábitos positivos que le permitan lograr metas en su día a día.

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Maritza Cantera
Licenciada en Psicología, en la especialidad de Psicología Educativa en la Universidad Nacional Federico Villarreal. Segunda especialidad en Intervención Temprana con niños con/ sin necesidades educativas especiales en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM). Actualmente llevo el curso MOOC del Ministerio de Educación. Brindo consultorías de manera particular a instituciones educativas. Me desempeño como Psicóloga Supervisora en el Programa Aprendamos Juntos - Fundación Custer en las sedes de Chorrillos y San Martín de Porres.

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