Sembrar paz para cultivar paz por Daniel Peña

Categoría: Crianza

El 21 de diciembre se conmemora el día internacional de la Paz, día consagrado al fortalecimiento de los ideales de esta, tanto entre todas las naciones, todos los pueblos como entre los miembros de cada uno de ellos. (Naciones Unidas)

Y creo que como padres, nos gustaría un mundo así para nuestros hijos, donde se puedan expresar en libertad, sean respetados y puedan respetar. Y aunque es un bello ideal, las noticas nos dan cuenta de que aún estamos lejos de ello.

Pero ¿qué entendemos por paz? ¿qué acciones se están tomando para promover una cultura de paz?, o algo también muy importante ¿cómo estamos preparando a nuestros hijos para una cultura de paz?

Las Naciones Unidas define la Cultura de Paz como “un conjunto de valores, actitudes, comportamientos y estilos de vida que rechazan la violencia y previenen los conflictos atacando a sus raíces a través del diálogo y la negociación entre los individuos, los grupos y los estados”.

Entonces la paz no es solo un estado, tiene que ver con un conjunto de acciones continuas para prevenir los conflictos. Entonces tomemos acción enseñando a nuestros hijos a resolver conflictos de manera pacífica, respetando a las personas y haciéndose respetar.

Es por ello que hoy quiero hablar de algunos tips, que nos pueden ayudar a preparar a nuestros hijos para resolver conflictos y mantener una cultura de paz.

Cultivando de paz

  • Seamos ejemplo de paz. Recuerda que tu hijo te está observando constantemente y está copiando muchas de las acciones que tú realizas, entonces pongamos un buen modelo para copiar.

Cuando tengamos alguna discusión no alcemos la voz, mantengamos la calma y llamemos al diálogo donde podamos buscar alguna solución.

Escuchemos la opinión de los demás y respetemos lo que piensan.

 

  • ¿Qué siento? ¿Qué sienten? Es muy importante que tu hijo pueda identificar cómo se siente en alguna situación de conflicto y desde ahí reflexionar cómo se pueden sentir también los otros niños.

Puede que para los niños se complique el tratar de expresar lo que sintieron, así que date el tiempo para conversar con él sobre sus emociones y cuando lo hagas ponte como ejemplo, cuéntale cómo te sentiste en alguna situación similar y qué es lo que hiciste. Pregúntale si le gustó o no sentirse así y desde ahí reflexiona con él cómo se sienten también las otras personas.

  • Volcán que no erupciona. Es normal que en ocasiones podamos sentirnos molestos y eso no tiene nada de malo, el problema está en cómo reaccionamos cuando lo estamos, pues podríamos insultar, gritar, golpear y esto no ayuda en nada a mantener la paz.

Ayudemos a nuestro hijo a encontrar qué puede hacer cuando está molesto, puede respirar hondo un par de veces, tomar un poco de agua, lavarse la cara o ir por un momento a su cuarto. Va ser muy importante que, cuando se calme, podamos conversar con él sobre qué le molestó y felicitar por las acciones correctas que tomó en ese momento.

  • Cuando llegues a casa, hablen de cómo les fue en el día, de las cosas que hicieron en situaciones conflicto y juntos evalúen si fue lo más correcto o qué más pudieron haber hecho.
  • Choque de dos mundos. Muchos de los conflictos nacen en opiniones distintas o formas distintas de ver el mundo y es porque no siempre vamos a pensar igual que otros y en ocasiones tendremos que hacer caso a sus opiniones antes que a las nuestras. Así que en casa tengamos reuniones donde todos puedan opinar y decir lo que piensan y luego todos tomar la decisión a seguir. Explica a tu hijo que no siempre se va a hacer lo que él quiera, que debemos escuchar a todos y dar oportunidad a todos.

La paz se va construyendo con cada acción que tomemos en nuestra vida, entonces enseñemos a ser agentes de paz a nuestros hijos.

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Daniel Peña
Licenciado en Psicología, en la especialidad de Psicología Educativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Diplomado en Estimulación Temprana bajo el enfoque de inteligencias múltiples en el Instituto de Aprendizaje e Innovaciones Educativas (INFAMILE). Diplomado en Neuroeducación con mención en primera infancia en el Centro Iberoamericano de Neurociencia, educación y desarrollo humano. Con curso de Conciencia Fonológica en el Centro Peruano de Audición y Lenguaje (CPAL). Actualmente me desempeño como Psicólogo Supervisor en dos aulas del Programa Aprendamos Juntos – Fundación Custer en Ventanilla-Callao.

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