¿Sexo débil? por Daniel Peña

Categoría: Crianza, Educación, Familia

El 8 de marzo se celebra el día internacional de la mujer, fecha decretada por la ONU desde 1977. Y suelo preguntar a mujeres que conozco, si saben qué hecho marcó la celebración de esta fecha. Pues fue un hecho muy trágico la que nos da la conmemoración moderna de esta fecha, un incendio donde murieron 146 mujeres que trabajaban en una fábrica de blusas. Donde las condiciones laborales para las mujeres no eran nada comparadas con los hombres y había un gran sesgo a razón del género.

Hoy en día podemos decir que hemos avanzado mucho desde entonces, ahora las mujeres pueden votar, pueden tener acceso a la educación y pueden salir a trabajar, aunque hay lugares donde todavía no.

Pero aún tenemos mucho por lo que luchar. Nuestro país todavía cuenta con cifras altas de violencia contra mujeres, hablamos de feminicidios y violaciones a niñas casi a menudo, de las cuales muchas ni siquiera son denunciadas. Aún hay mucho por avanzar.

Y es donde entra la importancia de la educación, aquella que los niños y niñas reciben en las escuelas, pero mucho más importante aquella que reciben en casa, pues son los padres el primer modelo de conducta que tienen y es común ver como repiten lo que ven en casa.

Pero ¿cómo podemos criar niñas que sepan valorarse y que por ende se hagan respetar? ¿Cómo podemos criar niños que aprendan a respetar a una niña como su igual?

Creo que todo empieza con el ejemplo y es donde debemos darnos cuenta de que nosotros somos lo que tenemos que cambiar.

1. Comencemos quitando ciertas frases de nuestro vocabulario.

  • Estás llorando como niña,
  • Hasta una niña te gana
  • Una chica no puede salir hasta tarde
  • Eso es solo para varones
  • Tenía que ser niña

Y seguro podemos encontrar muchas frases más, frases que tienen un sentido escondido de que el ser niña es una debilidad, que los niños pueden más cosas que las niñas. Y sin querer les estamos dando este mensaje a nuestros niños y niñas. Cambiemos nuestra forma de hablar.

2. Compartamos tareas en casa.

Enseñémosle que el cuidado de la casa no solo es de la mamá, sino que las tareas las podemos hacer tanto varones y mujeres. Ayudemos a cocinar, a lavar los platos, barrer o a ordenar. Y si es que no hago algo, que sea porque no sé hacerlo y no porque no soy mujer. Hagamos juntos las cosas.

3. Sin excusas.

Muchas veces escuché a niñas decir que no podían ganar porque eran niñas o por otro lado darse por vencida diciendo es que él es un niño. Enseñémosle a intentar, a hacer la prueba, a esforzarse, a darse cuenta que ellas también pueden ganar. El ser mujer no es excusa.

Está en nuestras manos enseñarles que, como mujeres, son bonitas y capaces, que las mujeres también son valientes, que pueden ganar y perder y que deben seguir intentando, que no están hechas para la cocina a menos que les guste cocinar, que una mujer tiene el mismo valor que un varón.

Hoy trabajo con mujeres muy talentosas, aquellas que me han enseñado muchas cosas y a las que espero haberles enseñado algo también. Aquellas que, tengo que aceptar, saben cosas que yo no y creo que también sé cosas que ellas no, y nos hacemos problema por ello, para eso somos equipo. Y aunque a veces todavía tienen conversaciones de “mujeres” que no entiendo y aún me pidan ser yo el que lleve las cosas pesadas. Nadie es más que nadie, todos somos un equipo.

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Daniel Peña
Licenciado en Psicología, en la especialidad de Psicología Educativa en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Diplomado en Estimulación Temprana bajo el enfoque de inteligencias múltiples en el Instituto de Aprendizaje e Innovaciones Educativas (INFAMILE). Diplomado en Neuroeducación con mención en primera infancia en el Centro Iberoamericano de Neurociencia, educación y desarrollo humano. Con curso de Conciencia Fonológica en el Centro Peruano de Audición y Lenguaje (CPAL). Actualmente me desempeño como Psicólogo Supervisor en dos aulas del Programa Aprendamos Juntos – Fundación Custer en Ventanilla-Callao.

1 Comment

  • Ariane PA
    4 meses ago
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    Que excelente Dani;
    ¡Éxitos!

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