Temperamento vs. Carácter en los niños por Lucy Tomairo

Publicado por Lucy Tomairo Categoría: Crianza

Sabemos que cada niño es un mundo, con diferentes características que los hacen únicos y nosotros los amamos con sus particularidades, pero también debemos ser sinceros y decir que alguna vez ha pasado por nuestra mente frases como: “cómo me gustaría que mi niño se porte como…” “por qué no duerme tan temprano como…”, “ojalá que mi niño fuera tan sociable como….” y claro también “menos mal que mi hijo no es como…”; comparándolos con algún otro niño. También sucede cuando nuestro niño muestra una conducta inadecuada, entre los padres medio en broma salen las frases “igual de terco que su mamá”, “tan dormilón como su papá”, “¿a quién habrá salido de renegón pues?” como una indirecta súper directa.

En mi caso, he pensado por qué a Lucía, mi niña de dos años, no le gusta bailar, a mí me encanta bailar, pero ella prefiere escuchar la música, emitir sonidos de la canción y luego jugar a otra cosa; mientras que mis otros sobrinos a esa misma edad les encantaba bailar, eran el alma de la fiesta cuando hacíamos reuniones en casa, poniéndose a bailar apenas escuchaban la música.

Entonces ¿qué hace que nuestros niños muestren a veces una conducta diferente a las nuestras, a sus hermanos o primos a pesar de vivir juntos? Para responder es importante conocer y diferenciar algunos términos que nos ayudarán a definir por donde va este tema.

Son tres los términos a conocer: temperamento, carácter y personalidad.

Temperamento: es innato y heredado, venimos a este mundo con un determinado tipo de temperamento y  no lo podemos cambiar. No lo podemos controlar cuando se manifiesta.

Carácter: es adquirido y es modificable a partir de nuestras experiencias, hábitos y las  relaciones sociales que establezcamos. Podemos controlarlo cuando se manifiesta.

Personalidad: es nuestro ser original, que fue modificándose con el aprendizaje y muestra un determinado comportamiento. Es lo que podemos observar de la suma de lo innato y lo aprendido.

Nacemos con un determinado temperamento y durante cada etapa crítica del desarrollo como la niñez, adolescencia, juventud, etc. vamos configurando nuestro carácter al vivir experiencias propias de cada etapa. Por ello, es importante el cómo respondemos frente a la conducta de nuestros niños ya que será parte de su aprendizaje y ayudará a formar su carácter.

Desde el vientre materno vemos a nonatos que son muy inquietos y responden rápidamente a los estímulos del exterior, mientras que otros no se mueven mucho y sus mamás deben “despertarlos” para asegurarse que todo esté bien. Lo mismo cuando son bebés y algunos son descritos como “lloroncitos”, impacientes, mientras que otros se muestran más tranquilos.

Uno mismo como adulto a veces se ve desbordado por situaciones que nos son difíciles de manejar por las emociones que se generan, sabemos entonces que es nuestro temperamento (lo innato e inmanejable) que nos quiere gobernar y hacer cosas que en otras circunstancias evitaríamos. Pero calma, que ahí está nuestro carácter que nos puede ayudar a manejarlos de la mejor manera.

Por ejemplo, una persona cuyo temperamento la llevó a actuar con mucha timidez cuando pequeña, podrá desenvolverse socialmente de forma  adecuada conforme vaya creciendo si va trabajando sobre su timidez, con clases de oratoria, relajación, etc. o simplemente aprendiendo al ver a los demás en su interacción.

Y si te preguntas cómo ayudar a tu niño a desarrollar una personalidad firme, aquí te dejo unas ideas:

1° La autoimagen de tu niño es lo más importante, el cómo se vea a sí mismo determina cómo espera ser tratado. Evitemos los extremos, debe tener claro que es un ser único y precioso, pero que no está por encima de los demás. Darle amor, respeto, confianza y seguridad cuando interactuamos con él es la clave para desarrollar su personalidad.

2° Los límites ayudan a que el niño vaya aprendiendo sus deberes y derechos. Cuando son pequeños son los adultos los que van fijando estos límites por su seguridad; conforme van creciendo se puede llegar a acuerdos entre ambos. El saber que nuestros actos tiene consecuencias, positivas o negativas, lo ayuda a formar un carácter fuerte frente a situaciones difíciles y no dejarse llevar por su temperamento.

3° Debemos cuidar el ejemplo que les damos a los niños. Ellos aprenden más por lo que ven que por lo que escuchan. Así que, como padres, somos los primeros llamados en aprender a manejar nuestras emociones antes que éstas nos dominen.

Así que ya sabes…que tu temperamento no te gane cuando tu niño te haga una próxima travesura, el cómo respondas le ayudará a formar su carácter también.

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Lucy Tomairo
Licenciada en Psicología en la especialidad de Psicología Educativa en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Con cursos de Diagnóstico e Intervención en Problemas de Aprendizaje de la lectura, escritura y matemática, así como de Estrategias de Enseñanza – Aprendizaje de las Matemáticas en niveles de Inicial y Primaria en el Instituto Psicopedagógico EOS Perú.
Actualmente me desempeño como Psicóloga Supervisora en el Programa Aprendamos Juntos – Fundación Custer en la sede de Villa María del Triunfo.

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