Tips para fomentar la autoestima de nuestros hijos por Mabel Villena

Categoría: Consejos para padres, Crianza, Niños Sin comentarios

La autoestima es la valoración que tenemos de nosotros mismos. Muchas investigaciones dan cuenta que este elemento tiene un impacto significativo en las acciones de la vida diaria y que se alimenta de las informaciones que recibe del medio. En ese sentido, la familia es uno de los principales agentes que contribuye a su formación o, lamentablemente, a su deformación. Por ello, es tan importante que desde el hogar ayudemos a que esa autoestima en nuestros niños crezca fortalecida y preparada para los retos que día a día enfrentaremos.

A continuación, describimos X maneras en cómo ayudar en este proceso, confiando que ello ayudará a nuestros pequeños:

1.-Enviar mensajes positivos.

Brindarle una sonrisa es un mensaje positivo. O decirle que lo nos gusta de cómo ha hecho tal trabajo. Es muy importante darnos cuenta de lo positivo y decirlo. No se trata de elogiar por elogiar, sin motivo. Los elogios más eficaces son los que se refieren a actuaciones concretas, que ayudan al niño a desarrollar una mayor conciencia de lo bueno y lo malo.

Si continuamente lo calificamos de malos y torpes por cometer errores, acabarán convencido de que no es capaz de hacer las cosas bien.

2.-Reconocer el esfuerzo, el interés, la dedicación más que el resultado.

Esta actitud es especialmente eficaz con niños perfeccionistas o con muy baja autoestima, que piensan que hacen mal las cosas. Ayudarlos a valorar el esfuerzo que han invertido, por el aprendizaje obtenido, la diversión invertida y la satisfacción interna.

3.-Dedicar a cada hijo un tiempo especial.

Se trata de un tiempo de disfrutar juntos, dejar de dar lecciones ni de evaluar su com­portamiento de los últimos días. Se trata de ir a un sitio que le guste y pasar un rato junto a sus padres, hablando de las cosas que él o ella quiere. Este espacio consolida la confianza.

4.-Enseñar a convertir las quejas y críticas en sugerencias y peticiones.

Ciertos niños suelen tener una imagen negativa de sí mismos, y son muy autocríti­cos. Prestar atención al modelo que estamos dando como padres, las palabras que estamos utilizando y también los gestos y acciones. Darles el ejemplo convirtiendo la crítica en una sugerencia, la exigencia en un pedido amable. Si aprende a pedir y sugerir, se reducirá la tensión interior.

5.-Animar a tener iniciativas y a hacer cosas por su cuenta.

Una de las grandes alegrías de la infancia es descubrir algo nuevo y saberse capaz de hacer algo por sí mismo. Si ellos pueden buscar una respuesta, no conviene dársela. Por el contrario, si les damos a entender que no pensamos que puedan hacer bien las cosas y no les permitimos intentarlo, favorecemos las dudas sobre su propia capacidad, lo que genera pasividad y retraimiento.

6.-Descubrir la excelencia. Apoyarse en los puntos fuertes.

Descubrir e informar de las habilidades especiales que tienen: “Haces unos dibujos bellos”. Apoyarse en sus puntos fuertes para conseguir que quiera mejorar en algún aspecto concreto.

7.-Premiar, más que castigar.

No se trata de premiar con algo material, lo que desvirtuaría los motivos del buen comportamiento, sino de agradecer y reconocer específicamente la conducta que ha hecho bien (por ejemplo; organizó su ropa en los cajones, “Que bien que te quedo el orden de tu ropa”). Una sonrisa y unas palabras afectuosas son muchas veces una gran recompensa. Es sorprendente que automáticamente pensemos en reforzar las conductas negativas y dejemos de lado las conductas positivas, cuando éstas nos ayuda a formar al niño con una autoestima alta.

8.-Exigencia proporcionada.

No conviene pedir tareas o responsabilidades com­plicadas que no son para su edad y sin explicarles bien lo qué debe hacer y qué se espera de él. Recordemos que el mensaje final que les quedará es el de no haber podido. Las normas y reglas establecidas, así como las tareas y exigencias tienen que ser proporcionales a su edad y preparación. Si la tarea es muy complicada, dividirla en pequeños pasos, de modo que avance poco a poco y se motive de cada pequeño logro.

9.-Escuchar a los hijos sin juzgarlos continuamente.

Escuchar con el corazón, con sincero interés, sin estar aconsejando o comentando lo que dice continuamente. Evitar los “interrogatorios”.

10.-El amor es incondicional.

Al hijo lo queremos por lo que es en sí mismo, por existir, con independencia de sus cualidades y, por supuesto, de sus cali­ficaciones escolares. Es importante brindarle ese mensaje también, que entiendan que su familia siempre estará para apoyarlos.

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Mabel Villena
Licenciada en Psicología en la especialidad de Psicología Clínica en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Con 15 años de experiencia en el área educativa – comunitaria. Con formación Psicoterapéutica Geltalt y con un Diplomado de especialización en diseño y evaluación de proyectos sociales en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Experiencia sólida orientando a padres de familia y docentes, y brindando atención a niños del nivel inicial y primaria (1er y 2do grados) a través de programas de intervención psico educativos. Actualmente me desempeño como Psicóloga Supervisora en el Programa Aprendamos Juntos – Fundación Custer en las sedes de Pachacútec – Callao y Año Nuevo - Comas.

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